Historias monumentales

El Banderín, un bar con aromas millonarios

El notable café del barrio de Almagro que reúne la pasión futbolera y nació a partir del amor por el Millonario. Un lugar donde Aníbal Troilo dejó una marca eterna.

Por Francisco Ríos

En el barrio porteño de Almagro, más precisamente en la intersección de las calles Billinghurst y Guardia Vieja, encontramos, desde 1929, al Bar “El Banderín”. Allí, el cartel fileteado que gobierna la entrada anticipa el aire de tango que se respira en este reducto, donde las paredes están cubiertas de historia y de fútbol.

Todo comenzó de la mano de Don Mario, “el Millonario”, quien comenzó a decorar las paredes con banderines de River Plate, su eterna pasión. A partir de entonces, amigos y habitué comenzaron a aportar, hasta lograr vestir el bar, banderines de clubes de todo el mundo. Camisetas, fotografías autografiadas y notas históricas completan el paisaje de una esquina de encuentros, por cuyas mesas desfilaron Ángel Firpo, Adolfo Pedernera, Pascualito Pérez y Tato Bores, quien grabó un fragmento de “Good Show”.

En este reducto podemos disfrutar de una picada de primera. Es el plato típico de boliche: cantimpalo, longaniza, queso con aceituna, chambota, morrones y un sabroso fiambre cortado en la barra. “Quién viene, repite”, apunta orgulloso Mario, que nació entre estas paredes hace 75 años. ¿Y de beber?: “Cinzano con Fernet, pero servido como se debe”.

En sus más de 65 años siguiendo al Millonario, Don Mario disfrutó el privilegio de ver a “La Máquina” en el césped del Monumental y luego, a la salida, ir a disfrutar de otro fanático de River como él: Aníbal Troilo. Esa rutina la solía realizar con el ahijado de “Pichuco”, una de las tantas amistades que le dio el club de sus amores. Aquel personaje fue el que le donaría la mayor reliquia Riverplatense con la que cuenta hoy en día: “El Banderín”.

En ocasión de una presentación de Troilo en la cárcel de Devoto, los internos decidieron realizarle un regalo. Sabiendo de su amor por los colores millonarios, realizaron un cuadro con la imagen de cada uno de los jugadores de “La Máquina” con sus respectivas camisetas bordadas a mano. El resultado: un hermoso cuadro que refleja la formación del que fue, sin dudas, el mejor equipo argentino de todos los tiempos.

“El Banderín” abre sus puertas de lunes a jueves entre las 8.30 y las 23.30. Los viernes, hasta las 3 AM porque realizan shows de tango para mantener viva la cultura porteña. Si quieren hablar con Mario y conocer más sobre su historia, les recomendamos que vayan en horas de la tarde: “A partir de las seis (18hs) me encontrás seguro”, suele decirle a los que pasan por primera vez.

Afirma que disfruta ese horario porque van los jóvenes, le brillan los ojos y disfruta cada vez que tiene la oportunidad de contar lo que fue ver jugar a aquellos jugadores: “Muñoz… Moreno… Pedernera… Labruna… Loustau. Nunca hubo nada igual en un campo de fútbol. ¿Sabés que se silbaban para echarse la pelota? Nadie les quitaba la bola, como al Barcelona ahora…”

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