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Hinchas de la hinchada

Un repaso de cuando el salvajismo reinó en las tribunas del Monumental mientras jugaba el Más Grande. Años después se pudieron revertir estas malas actitudes y llegaron los buenos resultados.

Por Damián Eiberman

El fútbol argentino ha impuesto una moda sumamente perjudicial para el juicio de los espectadores. Lejos de enfocarme en los demás equipos, este será un análisis del hincha de River moderno, ya que desde hace pocos años, nos convertimos en lo que no tenemos que ser: HINCHAS DE LA HINCHADA (de acá en más: HDLH).

Los HDLH son una plaga, tanto en el mundo virtual (a través de las redes sociales), como en el día a día de la calle y hasta en las históricas tribunas del Monumental. Es difícil encontrar el momento cuando esto comenzó, pero los HDLH son cada vez más; y más peligrosos para el futuro del razonamiento futbolero.

Para empezar, hay que destacar que uno no es más hincha por gritar más fuerte, por postear más fotos, por twittear más veces, por ejemplo, #EnLasMalasMuchoMas; ni por escribir “Aguante River” en alguna pared del barrio o baño público. El sentimiento no se puede medir en acciones y es muy íntimo, de cada uno. Es maldad por la maldad misma, desacreditar a alguien por no poder tener la camiseta, por no gritar en la cancha o por no postear únicamente cosas positivas. Uno pasa a ser un “anti-River” si critica a un técnico (siempre y cuando no lo estén criticando todos a la vez, ahí parece que la agresión al ser masiva se convierte en pro-River) o a algún jugador.

Parece que el hecho de haber vivido épocas de glorias pasadas, elegir jugar en River por sobre otros clubes y/o haber rendido en algún momento con esta camiseta es suficiente para tener que ser inmune a la crítica (vale aclarar que siempre y cuando sea sincera, no agresión, sino con análisis y crítica).

Otro error común que comete el HDLH es el de la categoría ÍDOLOS. Yo entiendo que los años pasan y hay jóvenes que no vieron jugar a Francescoli, Ortega, Salas, Crespo, etc… Pero River tiene una historia riquísima de grandes jugadores que son anteriores a Chori Dominguez, Cavenaghi y Almeyda.

Está claro que el título “ídolo” es subjetivo, a algunos les gustará más el jugador y a otros menos, y está perfecto. Pero no creo que en la misma categoría que Labruna, Pedernera, Pinino Más, Merlo, Alonso, Francescoli, Ortega, etc… podamos meter a Cavenaghi, Domínguez, Almeyda o Trezeguet. No por esto dejamos de reconocerles el esfuerzo en tiempos difíciles y la entrega por la camiseta. Porque si no, se termina cayendo en la incoherencia que se vive hoy.

Cuando Trezeguet se fue a Francia en la semana previa al Superclásico era un traidor, pero cuando Ramón lo sacó del plantel pasó a ser el “ídolo que no se respeta y se lo echa”. Cuando el Chori erró el penal contra Patronato, cuando estuvo varios partidos afuera por cuestiones personales, hubo gente que se cansó de decir que “vino a robar, que no juegue si no está bien de la cabeza”.

Eso hasta que Almeyda decidió no tenerlo en cuenta (sí, Passarella no los quiso, pero Almeyda tampoco) y pasó a ser el pobre ídolo al cual no se le respetó el amor por la camiseta. Almeyda: “único héroe en el descenso/ ascenso”. Pero dirigió menos de un torneo en Primera y se lo agredió de todos los colores. Esta no es una campaña de desmerecimiento a Almeyda, Cave, Chori y Treze, sino todo lo contrario. Para ser hinchas razonables y no HDLH, hay que reconocer a cada personaje por su lugar real en la historia del club. Alonso es gigante, con más de 150 goles con la banda, Libertadores, Intercontinental, Campeonatos, etc… Sería una injusticia tremenda tildarlo de “anti-River” por ser uno de los ex jugadores más críticos de todo.

Otro error común en el que cae el HDLH se nota en los cánticos en la cancha. Primero, hay que dejar de darle la bienvenida a la Barra cuando entra a la tribuna. Ellos son los que matan en los quinchos y nos suspenden el estadio, revenden entradas y potencian el canje, el cual ellos mismos eluden; tiran la pirotecnia y cantan las canciones xenófobas anti-boca que hacen caer miles y miles de pesos en multas para el club. ¿Nos olvidamos que la pelea de barras que terminó con Gonzalo Acro muerto y los hermanos Schenkler encarcelados fue por un porcentaje del pase de Gonzalo Higuaín al Real Madrid? No es un espejismo. Se llevan porcentajes de jugadores, o en otras palabras: LE ROBAN LA PLATA AL CLUB.

¿Fue el hincha común el que destrozó todo el barrio el 26J? ¿Fue el hincha común el que incendió la confitería del club ese mismo día? Para entrar a la cancha los hinchas tenemos que pasar por 1 ó 2 cacheos. Donde mi llavero del escudito de River no pasa porque es pesado y puedo asesinar a un jugador si lo tiro desde la Belgrano Alta; donde un encendedor de bolsillo es un arma de destrucción masiva y donde soy arriado como ganado y tratado como delincuente. Por suerte, esto lo hacen para controlar a los barras. Ahhhh, ¿ellos no pasan por los cacheos? ¿Entran con banderas y bombos prohibidos, pirotecnia y armas? Qué raro. ¿Van a ir a hacer la AFA Plus los barras? Capaz cuando la Argentina funcione como Suecia pase eso, aunque mejor dicho, no sería necesario.

Otra manera de darles poder a estos delincuentes que perjudican constantemente al club es cantar sus canciones. Vos hincha común: ¿corriste a la 12 en Mar del Plata? ¿Te “persigue” la Federal? Me imagino que no. Pero aparentemente, el HDLH sí. Estos sujetos, por ejemplo, ayer cantaron “Boca decime que se siente….la cancha no poder llenar” y el HDLH se prendió. Capaz no notó que las cargadas por copiar el inicio de la canción que tienen ellos, la cual teníamos desde antes y con una letra mejor, van a caer en catarata. En el ambiente de cancha, el canto xenófobo contra los primos parece divertido. Pero cuando el presidente de River quiera traer a D’Alessandro y no pueda, es porque tuvo que pagar las multas que le impusieron por cantar esa canción. O por tener varios sujetos subidos a la medianera del estadio, colgados de la tribuna, pasando de la Sívori a la San Martín Alta, etc.…

Para volver al plano futbolístico hay que notar otros cambios que sufrió el hincha de River. Tristemente, contagiado por los HDLH. A continuación describiré una serie de frases de canciones que se oyen habitualmente en la cancha y están errados con la filosofía histórica de River:

• “A ver si nos entendemos, los jugadores y la popular”. Primero, los hinchas somos todos, no los de una sola tribuna (es obvio que la canción dice esto porque a los barras no les importa el resto de la gente, es más, dudo de que sean todos realmente hinchas de River).
Segundo, los jugadores tienen que entenderse entre ellos y con el DT.

• “Esta hinchada se merece ser campeón”. Yo sé que es una manera de decir. Porque no creo que la gente realmente crea que por tener más gente en la tribuna o cantar más tiempo del partido sea condición suficiente para ganar un campeonato. Si la hinchada se merece un campeonato… que se anote en un torneo de hinchadas.

• “Jugadores, la C de su M, a ver si ponen huevo”. Este es un pedido de la hinchada de los primos. Para decirlo de la manera más resumida posible: River, para ser campeón puso siempre FÚTBOL. Los que “ponen huevo para ser campeones” son los vecinos y los HDLH. En River no se exige que se tiren al piso y peguen patadas; sino que se den pases, ataquen y hagan goles.

Esta que viene a continuación es un poco más puntual y específica que las anteriores. Pero en el partido contra Argentinos, la Barra comenzó con el canto “el que no salta es un botón” refiriéndose a cómo Migliore entregó a sus ex compañeros de la 12. Lo que no aclara la canción es que, para la Barra, el arquero de Argentinos no es un “bostero” al cual es divertido molestar durante el partido; sino que es un ¡ENTREGABARRAS!

Los HDLH están arruinando el paladar negro. No es malo exigir estilo, buen juego y GGG. O por lo menos, es mejor eso que festejar canchas llenas y mucho canto. Con eso no se gana al fútbol. Y no es mejor un equipo que llena la cancha, sino uno que juega bien. No perdamos la esencia de lo que fue y debe ser River y su gente. Necesitamos menos HDLH y más hinchas de River.

Dentro del estadio también está distorsionada la realidad. Me tocó ver, no en el partido vs Argentinos sino en otras etapas del campeonato, a un sujeto que gritaba “Passarella ladrón” mientras saltaba en el asiento de la platea. Hasta aquí todo bien. Pero el asiento terminó cediendo y rompiéndose mientras que éste, seguramente HDLH, siguió cantando. El asiento que esta persona rompió lo pagamos vos, yo y todos los socios. La actitud de este muchacho fue robar y destruir el propio club.

No estoy acá para analizar qué dirigente robó más o menos, pero sí para explicar que las personas que le hacen mal a River son más de las que imaginamos. Romper asientos, usar las escaleras como si fuesen baños, hacer del baño un basurero, tirar basura por todos lados, todas actitudes que le causan un mal a River. Sólo que los HDLH no lo consideran así, es “MÁS ALIENTO QUE NADIE” si rompo asientos mientras canto… ¿Se entiende? Yo pago mi cuota todos los meses, pero los barras no y además, hacen negocio, rompen y se quedan con pedazos de lo que le corresponde al club. ¿O un barra que es empleado del club pero nunca va a trabajar no está robando? Como hinchas con capacidad de razonamiento tenemos que sacar a los indeseables de River, no sólo Barras, también mucha gente que, sin serlo, se comporta como tal.

El amor a River lo tenemos todos los hinchas. Pero no nos olvidemos que River es lo más importante de todo. Ni los dirigentes, ni los jugadores, ni la barra, ni los HDLH… RIVER. No lloriquear más porque tal o cual no está, son menos importantes que River. Yo soy menos importante que River, vos sos menos importante que River, Passarella es menos importante que River, Ramón es menos importante que River y Cavenaghi, el Chori y Trezeguet son menos importantes que River… Ahhh, ¿no? Entonces hagamos así, que desaparezca River pero queden ellos tres. ¿No te gustó el cambio? Con más razón, son todos menos importantes que River.

El año 2013 quedó atrás y el Monumental abrirá sus puertas recién en febrero del año que viene. Mi ilusión sigue intacta. Llegar al primer partido del Final 2014 y encontrar a mi River de siempre. Adentro de la cancha con jugadores de nivel, un equipo ofensivo, que juegue al fútbol y sea protagonista en los noticieros por ganar y no por no hacerlo. Y de la línea de cal para afuera deseo encontrarme con el hincha exigiendo que se juegue bien en vez de pidiendo “huevo”. Esto no significa que el que se tira al piso a marcar no esté jugando bien al fútbol, pero no puede ser ese el parámetro para el aplauso y reconocimiento. Para lograr esta ilusión sólo hago un pedido: NO MÁS HINCHAS DE LA HINCHADA EN MI QUERIDO RIVER.

 

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