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¿Por qué Messi no jugó en River?

La historia jamás revelada del vínculo de Lionel Messi con River. Cómo fue la semana en que el crack se probó en las inferiores millonarias. Los 16 goles y una dupla imparable con Gonzalo Higuaín.

Por Damián Eiberman

LA PULGA SIEMPRE ESTUVO CERCA

Corría el año 2000 cuando un chiquilín de 12 años, muy pequeño para la edad que tenía, deslumbraba a medio Rosario en las Infantiles de Newell’s. Una pulguita que apenas superaba el metro de altura y tenía la pelota adherida al pie izquierdo. Llegó a los ojos de Federico Vairo, rosarino, mítico jugador del Millo de la década del 50. En su función de “cazatalentos” millonario, se ofreció a llevar a Buenos Aires al pequeño Lionel y su compañero de dupla, Leandro Giménez. En compañía de Leandro “Rolo” Redondo, DT de Inferiores de Newell’s, Federico Vairo emprendió el viaje a la Capital. El primer intento fue en las canchas del predio de la UBA, con el imponente paisaje del Monumental de fondo. Lionel, con 1,30 metros, fue mandado al fondo de la fila y olvidado casi toda la práctica. Fue cuando Eduardo Abrahamian lo descubrió, allí en un costado, solo y cabizbajo.

¿De qué jugás?, le preguntó el DT de la Pre-Novena de River Plate.

De 10, señor, sentenció Lionel en voz baja.

Fue cuando el entrenador insistió acercándose a Jorge Messi, el padre, que aferrado al alambre se llenaba de ilusiones. “Mire que son chicos más grandes, él es muy chiquito”, dijo el Profe. Pero la respuesta dejaría todo en claro: “Está acostumbrado”.

El padre no mentía. Messi fue imparable en la primera práctica. Un par de gambetas y 16 goles lo catapultaron al segundo entrenamiento.

AL BANCO ANTES DE SER CRACK

Esta vez fue un miércoles. La Pre-Novena de las Infantiles de River probaba un equipo para la fecha del fin de semana. Abrahamian paró de un lado a los titulares, que enfrentarían el partido por los puntos de AFA ese sábado. Del otro, estaban los chicos que iban a ser suplentes, con Lionel Messi y Leonardo Giménez como agregados.

Hora y media de fútbol después, los resultados arrojados fueron increíbles. Messi seguía haciendo goles y sobre todo, generando asistencias a su amigo Giménez. Lionel sacó carnet de crack en la cantera más famosa del continente.

EL SUEÑO FRUSTRADO

Pero, ¿qué fue lo que hizo que este crack de magnitud mundial no terminase jugando para el Millo? Hay varios temas que parecen haber minado el camino de la Pulga al Monumental.

El primero era el tema de su tamaño y los problemas de crecimiento. Lionel seguía un tratamiento de inyecciones de hormonas desde julio de 1998 cuando con 11 años medía sólo 1,30 m y pesaba 30 kg. Este tratamiento consistía en inyecciones diarias, en el brazo o en la pierna, que el propio jugador se daba, y costaban alrededor de 1.300 dólares al mes. El vicepresidente del club en aquel momento era Alfredo Davicce, quien tiempo después dijo que el club tenía un departamento médico de primer nivel y eso no debería haber sido un problema.

Eduardo Abrahamian rememora: “Decidimos que había que ficharlo. Era muy habilidoso, con mucha técnica, nos impactó”, dijo.

Otra de las situaciones que pudo haber contribuido al alejamiento de Messi de River tiene que ver con su padre, Jorge. Él habría exigido casa y trabajo, era herrero; cuestión que no progresó. Además, en caso de no acceder a eso, Lionel no podría haberse quedado en la pensión porque no calificaba por tener edad de Infantiles.

Además, había que esperar varios meses para poder sellar la llegada. Para ese momento, Newell’s no estaba afiliado a AFA para Infantiles y el pase del jugador debería haber sido desde la liga rosarina, un pase interliga que sólo podía hacerse a principio del año.

El tercer día de prueba que tuvo Lio en River fue, también, bajo las órdenes de Eduardo Abrahamian, quien para esa ocasión en particular le pidió a Delem (ex Coordinador de Inferiores del club) que fuese a verlo jugar. El flechazo fue instantáneo. Abrahamian rememora: “Decidimos que había que ficharlo. Era muy habilidoso, con mucha técnica, nos impactó”, dijo. En aquel entrenamiento, Messi jugó para el equipo categoría 87, que disputaba un partido contra la categoría 86, donde era titular Augusto Fernández. El compañero de la Pulga no era otro que Gonzalo Higuaín. El Pipita era el delantero titular de la 87 y se dieron el lujo de jugar juntos un rato. De más está decir que la rompieron.

El caso parece haberse traspapelado entre la comisión de fútbol amateur. La indecisión partió del tratamiento al que tenía que someterse Lionel, a las exigencias de Jorge y al físico llamativamente pequeño que tenía.

Rápidos para el ojeo de jugadores, los allegados de Barcelona le ofrecieron una prueba ante Carles Rexach, quien fue el encargado de asegurarse de que Messi se quedase allí. Además de la etapa final del tratamiento, y sobre todo la base del potencial que se veía, se le ayudó con el entrenamiento físico específico y alimentación especial. Un tratamiento completo de apuesta al futuro del que ya vislumbraba como la clase de jugador que terminó siendo hasta ahora.

La historia permite a los hinchas de River cerrar los ojos por unos minutos para dar rienda suelta a la imaginación. Las imágenes de fantasía sólo se repiten en el inconsciente millonario. En ese mundo irreal se escuchan los aplausos en el Monumental con el preliminar de Reserva, debutando en Primera con la banda en el pecho y gritando goles y más goles.

Desde su debut en octubre de 2004 y hasta la finalización de la temporada de 2013/14 jugó 425 con la camiseta del Barcelona y marcó 354 goles. En el mismo lapso de tiempo, River jugó 446 y metió 616. Imaginémoslo dando más de un 50% de los goles extra a cualquier River que busquemos.

¿Cuánto le podrían haber dado a River Messi e Higuaín juntos? ¿Cuánto hubiese durado Messi en el fútbol argentino? ¿Lo hubiesen vendido rápido esos dirigentes inescrupulosos que sólo piensan en dinero? Preguntas difíciles de responder 14 años* después del día que Messi se probó en River.

*Artículo publicado en junio de 2014.

EXTRACTO DE LA NOTA PUBLICADA EN REVISTA 1986 N°33

 

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