Historias monumentalesmedio

La Tanita de Avellaneda, orgullo riverplatense

La historia de la deportista que hizo trascender el atletismo femenino argentino y dejó su huella en River. Sus proezas y su particular llegada al club.

Por Adrián Dalmasso *

Manuel Baena era vendedor de vinos en el barrio de Barracas y era muy amigo de Víctor Camaño, por ese tiempo entrenador del equipo de atletismo de River Plate. Una mañana de trabajo lo cruzó en la calle y le advirtió algo que Camaño tomó como improbable: “Te voy a llevar a una campeona de verdad para que entrenes”.

Don Baena sabía de lo que hablaba. Él era vecino de la familia Simonetto en Bernal y no había podido escapar del asombro, cuando en un picnic estival había visto a la niña en cuestión, saltar más alto que nadie una valla colgada a una altura inverosímil para su estatura.

Noemí Simonetto apenas era una colegiala de 13 años cuando en la mañana del 8 de diciembre de 1939 se vio cara a cara con Camaño para la prueba. Le hicieron correr los 400 metros de la pista y saltar un par de vallas, exámenes que superó a las carcajadas. Camaño, rendido ante las evidencias, fue concreto y tajante: “Señorita, véngase por la tarde al desfile. Ya es atleta del Club”. Ese día era el acto inaugural de la Fiesta del Deporte que se realizaba en el flamante Monumental. A Noemí no le alcanzaban los ojos para observar todo lo que quería ver.

La historia de Noemí Simonetto con River se extiende por poco menos de dos años. Transitaba en compañía del papá los varios kilómetros que separaban su casa del Monumental, sitio que para esa época todavía estaba atestado de pajonales y potreros. Entrenada con las veteranas y reconocidas Lelia Spuhr y Olga Tassi, a las que casi sorprende en el Nacional de 1940, llegando segunda en la competencia de los 100 metros llanos.

Su nombre era sinónimo de promesa verdadera, y eso fue motivo para que El Gráfico, nada menos, se fijara en ella para dedicarle una portada. La Edición número 1122, aparecida el 10 de enero de 1941, muestra en tapa a una hermosa joven de cabellos cobrizos, con aires de barrio, con una poderosa mirada parda y una banda roja cruzándole el pecho. Días después de aquello cumplió 15 años, y ella lo recordaba como el mejor regalo de su vida.

Para la gran masa todavía no era la “Tanita de Avellaneda”, apodo tierno que se ganó con el correr de los triunfos logrados en todos los puntos del país y el continente. La dificultad geográfica y la pasión de su familia por Independiente, la empujaron a dejar Núñez para representar al rojo de Avellaneda. Los números de su campaña asustan. Ganó 17 medallas (11 de oro) en los Juegos Sudamericanos, compitiendo tanto en salto en alto como en pruebas de velocidad. Fue la primera atleta sudamericana en ganar una medalla olímpica, obteniendo la de plata en salto en alto de los Juegos de Londres de 1948, prueba que perdió en el último salto ante la húngara Olga Gyarmati.

Luego de eso, eligió dedicar más tiempo a su familia. Eso jamás la apartó del deporte y el reconocimiento. Fue nombrada miembro del Comité Olímpico Argentino, le dieron el Premio Konex al mérito deportivo, y fue galardonada simbólicamente, como la mejor atleta sudamericana de la historia.

Noemí Simonetto murió el 20 de febrero de 2011. Quiso el destino que River Plate salte ese día a la cancha ante Huracán, vestido de riguroso luto. Es que nunca nadie podrá borrar de la historia que la leyenda de nuestra atleta más grande, comenzó a escribirse una calurosa mañana de diciembre del ‘39, en la vieja pista de ceniza del Monumental.

PLATA EN LONDRES 1948

Con 22 años, Noemí obtuvo la medalla de plata en salto en largo con una marca de 5,60 metros. Simonetto se había mantenido al frente hasta la última ronda, siendo superada por la húngara Olga Gyarmati, en el último intento, con 5,695 m. Se trató de la primera medalla obtenida por una mujer sudamericana en atletismo. Noemí llegó también a semifinales de 80 metros con vallas y corrió los 100 metros llanos, donde quedó eliminada en la primera ronda al salir tercera en su serie. Simonetto se mantendría compitiendo hasta la década de 1990 e integraría también, el Comité Olímpico Argentino.

* Texto del blog www.riverlujoypueblo.blogspot.com

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