Historia

El mundo necesita más Islandias

Las singularidades del primer país que enfrentará Argentina en el Mundial.

Por Adrián Dalmasso

La tumba de Jorge Luis Borges está en Ginebra, Suiza. A orillas del río Ródano, en el cementerio de Plainpalais, rodeada de árboles añejos y césped bien cortado, debajo de un ciprés. Su lápida es una rústica piedra gris en la que están tallados su nombre, un grabado circular de 7 figuras humanas y la leyenda “And ne forhtedon na” (Las puertas del cielo se abrieron hacia él). Borges era un enamorado de las leyendas y las sagas islandesas, a las que pertenece esa frase. Eligió perpetuarlas también en su morada final.

Borges es el extravagante punto de contacto entre Argentina y esta tierra donde lo extravagante es rutina. Hecha de roca volcánica, casi aislada de todo, Islandia está en los confines habitables del mundo. 330.000 personas la pueblan, rodeados de paisajes dignos de “Game of Thrones”. Brota magma por las grietas de la tierra, decenas de volcanes activos se mezclan con glaciares milenarios. Geisers escupen agua de las profundidades. Abundan las auroras boreales, vastas playas de arenas negras, puntiagudos acantilados y extensos campos lunares de mustios líquenes y alfombras de azufre. Todo es de una enigmática belleza. Sus veranos no tienen noches y sus inviernos carecen de luz solar.

Islandia apenas tiene cárceles y no cuenta con Fuerzas Armadas. Su media criminal es de 1 asesinato cada 8 años. Carece de tensiones sociales. El 99 % de su población está alfabetizado y el 75% termina la universidad antes de los 30 años. Es un país casi ateo, aunque la gran mayoría de los islandeses cree en la existencia de duendes y elfos. El mundo necesitaría más Islandias, pero Islandia hay una sola. Por eso es una rareza.

Ahora, ¿cómo puede un país con sólo 100 futbolistas profesionales, meterse en la elite de este negocio? La respuesta es clara: planificación, coherencia e inversión. El DT de Islandia es dentista y se llama Heimir Hallgrímsson. Resumió en una frase esta aventura. “El éxito es un viaje, no un destino”. Y vaya si es todo un viaje. Pero ojo, Islandia no va a Rusia a hacer turismo. Fogueados en las asperezas de su clima, son un cuadro granítico, disciplinado y convencido. Se desdoblan en defensa, aplican el rigor físico, su juego aéreo es temible. Además, les va la heroica, no tienen nada que perder, y de una caen simpáticos. Con una gran Eurocopa 2016 y una magistral etapa clasificatoria como antecedentes inmediatos, no es descabellado pensarlos como candidatos a pasar de ronda. Pero son debutantes en Mundiales. Nula experiencia en estas lides. Llegado el momento de la verdad, quizá sea esta una factura que les cueste pagar.

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