Fútbol femeninomedio

El accidente más grande

A los 27 años, el destino la cruzó con una pasión difícil de contener. Laboriosa y agonista lleva con orgullo la capitanía del fútbol femenino riverplatense. La historia de María Florencia Chiribelo, la arquera del Más Grande.

Por Nayla Álvarez.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.” La canción “Pedro Navaja” de Willie Colón afirma en sus estribillos no dar nada por sentado; el ejemplo de María Florencia Chiribelo, actual capitana y arquera de River Plate, es el mejor de ellos.

Referente en el club de sus amores, inició sus primeros pasos con el balón a los 27 años. Acompañada por cinco amigas, jamás imaginó que llegaría tan lejos en lo que para ella por ese entonces, sería solo un juego.

LA PRIMERA VEZ
Con un futuro laboral concreto, el deporte  arribó en su vida para romper los esquemas. Se volvió una pasión que asume con felicidad, pero también responsabilidad y compromiso. Debutó en un torneo de AFA a los 29 años representando a Ferro, equipo al que llegó luego de la insistencia de una compañera. Sin embargo, probó allí por un año y nuevamente, en un torneo de Fútbol 5, una colega la contactó con la institución Millonaria: “Estuve tres días practicando en River y entonces, el entrenador me ofreció quedarme. Así lo hice, fue raro para mí porque comencé de grande y a diferencia de muchas compañeras, yo en absoluto pensé que iba a jugar al fútbol”.

“AL PRINCIPIO ERA JUGAR LOS FINES DE SEMANA CON AMIGAS Y CUANDO  MENOS LO PENSÉ, ENTRENABA POR LA NOCHE EN FERRO.  NUNCA SOÑÉ CON ESTO. MUCHAS CHICAS SÍ, PERO A MI NO ME PASÓ. FUE UN ACCIDENTE QUE AHORA DISFRUTO”.

EL DÍA A DÍA
Como todo nuevo comienzo, no fue fácil para la arquera adaptar su vida a los variables horarios de tener dos empleos. Al preguntarle, María aseguró que hubo ayuda y comprensión desde ambas partes, aunque también, tuvo sacrificios: “Utilizo mis vacaciones para apuntalar algunas cosas. Mi objetivo es no fallarle a nadie. Trato de estar al día en la oficina y en forma como el resto del equipo. Básicamente, trabajo, entreno y duermo. Los findes son para el fútbol. Planifico mi vida entorno a mi primer trabajo y después, el segundo. No te voy a mentir, a veces estoy muy cansada. El año pasado pensé que era el último. Después seguí. No puedo confirmar si quiero retirarme o continuar. Lo vivo”.

SOÑAR CUESTA TIEMPO Y DINERO
El sueño no creció. Soy consciente de muchas cosas. Vivo otra realidad, no entré en esto pensando a futuro. Tengo metas a corto plazo, como salir campeonas, disputar otra Copa Libertadores. Me concentro en aumentar mi rendimiento. Mi familia está orgullosa, en el trabajo me entienden. Esto fue muy loco para todos, no solo para mí.  Pero no pierdo de vista las prioridades”, se sincera.

– ¿Qué es lo que te impide vivir hasta tu retiro solo del futbol?
– (Se ríe) Por un lado el tiempo, y por otro, la plata. A River no tengo nada para reprocharle, pero en Argentina es imposible mantenerse con ese dinero. Al principio cobrábamos un viatico y ahora es un viático un poco mayor.  Además, pensando a lo grande, supongamos que me quedan siete años jugando. ¿Qué hago después? No sé si existe algo para las jugadoras que se retiran. Hay chicas que hacen magia para subsistir con $20.000.

–  ¿A qué edad planeás retirarte?
No pienso en eso ahora. Como mencione antes, lo disfruto. No dejaría River tampoco, cuando me retire será acá. Quizás si se  me complica con los horarios, evaluaría irme, pero es algo muy lejano. Por ahora, arreglé entrenar con Reserva cuando no llego, pero me siento en deuda con mis compañeras.

 

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