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Salió la #98: Plan Monumental

Cómo es el proyecto para que la cancha de River tenga una evolución a mediano y corto plazo con distintas obras. Desde el campo de juego hasta la idea ambiciosa de ampliar en 20.000 ubicaciones la capacidad del estadio. ¿Qué elementos aparecieron en las excavaciones?

AUTOR: Germán Balcarce

Es fuerte la sensación al ver el terreno desde las ventanas que están ubicadas en las oficinas del anillo del estadio Monumental. Genera asombro. Ninguna foto logra brindar la magnitud suficiente del cambio que implica. Tampoco alcanzan los videos. Hay que ser testigo en el lugar de los hechos para asimilar lo impresionante que es ver el campo de juego sin la pista de atletismo alrededor y 1,80 metro por debajo del nivel histórico.

Sin césped, pero con el lugar delimitado para que una empresa irlandesa inicie el proceso para implementar un sistema híbrido de última generación en la cancha de River, el Monumental luce extraño, distinto. Hay tractores y camiones. Muchas personas trabajan día y noche para que a partir de noviembre se pueda avanzar con el proceso que representará una evolución en la superficie que pretende Marcelo Gallardo.

La renovación del césped forma parte de un Plan Monumental que tiene como propósito darle un salto de calidad al estadio, dejando atrás la posibilidad de una mudanza, un tema que generaba inquietudes. Es el punto de partida para un proyecto más ambicioso que implica remodelación, ampliación de la capacidad y mayor confort.

El miércoles 14 de octubre, Revista 1986 recorrió las obras en el Monumental y te cuenta de qué manera avanzan las refacciones, qué elementos aparecieron de forma sorpresiva en las excavaciones y qué facilidades otorgará el resembrado para que la línea futbolística de Gallardo siga brillando.

 

CÓMO SURGIÓ LA IDEA

Domingo 9 de diciembre de 2018. La fecha es conocida por todos. Mientras los nervios y el cóctel de sensaciones generaban un nerviosismo sin precedentes, Gallardo tomó nota de un aspecto futbolístico: River y Boca se equivocaban con una facilidad ajena a las condiciones técnicas de sus jugadores. Aunque la presión por sí sola ya era un obstáculo, ninguno de los dos equipos estaba acostumbrado a un césped tan corto y rápido. El Muñeco advirtió esa problemática inusual en medio de análisis tácticos, colectivos e individuales, se dio cuenta que la superficie influye incluso en terrenos parejos. No es lo mismo el pique en un suelo que en otro. La pelota se traslada con mayor velocidad. Y, se sabe, a mayor precisión en velocidad, mejor rendimiento. Eso pretende el DT de River, un optimista por naturaleza que de una crisis hizo una oportunidad: ante la ausencia inevitable del público a corto plazo, en conjunto con la dirigencia decidió que estos meses eran ideales para hacer a nuevo el campo de juego e instalar un césped que esté a tono con su propuesta ofensiva, resignando temporalmente una localía que no iba a tener el peso habitual. De esa manera, el campo dejará de ser un dolor de cabeza antes de iniciar la competencia de cada semestre entre razones climáticas, descuidos y otro tipo de factores circunstanciales.

 

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