Pibes

El wing que no se rinde

La historia de Picazzo, el juvenil que, a fuerza de goles, busca otra oportunidad en Primera. Sus características y la insólita forma en que le llegó la gran noticia.

El domingo 17 de septiembre de 2017, el Millonario superó por 3-1 a San Martín, en San Juan, pero el recuerdo de esa noche tendrá como imagen el llanto del juvenil Alan Marcel Picazzo. Esa noche ingresó desde el banco de suplentes para tener su debut en Primera y en las redes del fútbol argentino. Pero vale la pena retroceder en el tiempo y conocer la historia de este joven que atrapó al Muñeco.

Todo comenzó con una prueba a mediados de 2014, la cual duró dos semanas. Ahí fue cuando lo vio Gabriel Rodríguez, Coordinador de las Inferiores de River, quien le expresó que le interesaba incorporarlo al Más Grande. Pero el joven Picazzo tuvo que esperar casi seis meses porque Rodríguez le explicó que no contaban con lugares, tanto en la escuela, como en la pensión del club. En ese lapso de tiempo el delantero viajaba, cada dos semanas, desde Concepción del Uruguay, Entre Ríos, a Buenos Aires para entrenar y seguir siendo observado. En diciembre llegó la noticia tan esperada, le comunicaron que se tenía que presentar en enero del 2015 para hacer la pretemporada con la Séptima División.

Dentro de la formación de Alan hay que resaltar cómo fue cambiando su posición. En una charla con Revista 1986, él mismo aclaró: “En mi ciudad jugaba como nueve de área pero ya en River el juego fue distinto, mucho más físico”. Fue Pablo Lavallén quien le preguntó por dónde se sentía más cómodo y pasó a jugar como wing. Es así que en 2017 comenzó en esa posición y jugando en Cuarta, pero la lesión de Gianluca Simeone dejó vacante el puesto de nueve en la Reserva y Picazzo no desaprovechó la oportunidad. Tuvo su estreno en la posición en un amistoso contra Deportivo Morón y mandó a guardar la pelota a la red rival. El puesto de ahí en más fue suyo.

Sobre su referente, confesó: “Miro mucho a Alexis Sánchez, por los movimientos y además juega en un puesto muy parecido al mío. Él es mi referente”. Y no ocultó la pasión que tiene por la banda roja, que es una herencia familiar. “Vestir la camiseta no tiene precio, es lo más lindo que hay en el mundo. Estar en el club más grande de la Argentina es lo más lindo. Gracias a Dios estoy jugando en el club que soy hincha, al igual que toda mi familia”, resaltó.

Su buen desempeño lo colocó en la lista de buena fe de la Copa Libertadores 2017, a lo que el juvenil contó cómo fue que se enteró. “Me enteré por las redes sociales que estaba en la lista de la Copa. Igual no estuve muy seguro hasta que tres horas después salió la lista oficial. Fe me tenía, además era el objetivo en mente que tenía. Igualmente, me sorprendió y estoy muy agradecido”, relató. Más allá de esta oportunidad, el entrerriano aclaró que no se sumó aún a entrenar con la Primera: “Estoy con Reserva pero la mayoría de los días me llama Gallardo para entrenar”.  Y sobre el mensaje que le trasmite el Napoleón, contó: “Me enseña que no hay que conformarse nunca, que hay que seguir entrenado, que esto no es nada, que no hay que tener techo”.

Se ilusiona con poder tener la chance de estar nuevamente en con el plantel profesional y mucho más de tener aunque sea uno minutos pero enseguida responde:  ”A veces lo pienso pero lo veo muy lejos, pero sí hay que estar preparando siempre para todo”. Y agrega: “Estoy muy contento, me llegó todo de repente, por un momento me sentía muy lejos de jugar en Primera como me pasó con San Martín, porque no jugaba en Reserva y siempre lo hacía en Cuarta. Ahora, la verdad es que tengo que seguir trabajando porque esto no es nada aún, tengo que seguir sumando minutos en Reserva”.

 

 

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