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Todos los carneros van al cielo

Un 14 de agosto pero de 1975, River cortó una racha de casi 18 años sin salir campeón tras conseguir el título del Metropolitano. ¿Cómo? En medio de un paro de profesionales y con un equipo de juveniles que, a pesar de las presiones, pudieron consagrarse. A 45 años de este hito, lo recordamos con esta nota publicada en la Revista 1986.

Nota publicada originalmente en RIVER LUJO Y PUEBLO, de Adrián Dalmasso.

 

A partir de este momento sin repetir y sin soplar: Jugadores titulares de River Plate el día del gol de Bruno, comenzando ya!!!: Ehhh… Bruno, ehhhhhh…..paso.

Deben ser realmente muy pocos los hinchas de River que sepan recitar de memoria la formación de purretes que vistió la banda roja aquella noche histórica del 14 de agosto de 1975. La misma memoria, que a veces recuerda los detalles más intrascendentes, los ha apartado a un rincón semialumbrado, como un castigo injusto, ya insalvable en el tiempo. Ocurre que para el hincha de River los nombres de esa noche son efectivamente un detalle. Esa noche no hubo 11 apellidos, sino 11 camisetas. Esa noche no hubo ídolos que ovacionar y sí una historia que revertir. 55 mil millonarios fueron ese jueves helado al Fortín de Villa Luro atraídos por el imán del amor a los colores. Gigantescas lenguas de miles de personas abarrotaron avenidas y adyacencias carcomidas por la ilusión y la incertidumbre. Era River en su esencia. Era River frente al trascendental acontecimiento de una vuelta olímpica esquiva hasta la crueldad. Era un grito contenido que ni una huelga de morondanga podría ahogar. Era un capitulo muy negro que esa noche debía ser cerrado.

Aquella noche es hoy una burbuja en el tiempo. La custodia un aura mágica que solo permite el recuerdo en flashes violentos. La huelga que no se levanta. El colosal marco. El aliento tenso a 11 anónimos con acné en las mejillas. El gol que no llega nunca hasta que llega por fin. El pibe con la 10 en la espalda -que después se sabría se llamaba Bruno- festejando en el alambrado. La invasión ciega. La alegría desbordante que contagia inmediatamente a todo un país con la radio en la oreja.

Salvo el Flaco Vivalda y Rodolfo Raffaelli, ninguno de aquellos chicos hizo carrera en el fútbol. Los acusaron de carnerear la medida de fuerza. De arrebatarles el festejo a los grandes luego de una campaña inolvidable. Muchos de los pibes experimentaron el vacío del destrato de los profesionales cuando ya se codeaban con la primera. En Agremiados les cerraron las puertas. Los pibes estaban presionados por la dirigencia y actuaron en obediencia debida. De antemano ya estaban condenados. Poco a poco fueron sucumbiendo en la espesa niebla del olvido transformada en pase libre. Rescatar aquí sus nombres de aquella noche de Liniers es –si se quiere- un mínimo gesto de agradecimiento por brindarle a la historia de River una jornada muy difícil de igualar en niveles de emoción.

1- Alberto Pedro Vivalda: Ya había debutado en primera 15 días antes reemplazando a Fillol ante Temperley, por eso, su decisión de jugar cayó mal en los profesionales. Anduvo por Chacarita, Racing, Unión, Platense, Ferro y Millonarios de Bogota. Llegó a jugar 257 partidos en primera. Problemas depresivos lo empujaron a cometer suicido cuando apenas tenía 39 años.

4- Rodolfo Luis Raffaelli: Quedó libre y pasó a Atlanta en el 78. Luego peregrinó por Huracán y Banfield. Cerró su campaña de 168 partidos en primera, jugando un Nacional para Guaraní Antonio Franco de Posadas.

2- Orlando Ponce: Jugó en primera solo esa noche en el Amalfitani.

6- Fernando Zappia: Le dieron libertad de acción a fines del 77. Probó suerte en el extranjero, donde actuó para Tirol de Austria, Nancy, Metz y Lille de Francia. Volvió y dio las urras en Atlanta. 50 partidos en primera.

3- Luis Alberto Jometón: Solo jugó esa noche en River Plate. Completó su historial en primera con 4 partidos más en Altos Hornos Zapla de Jujuy.

8- Ruben Mario Cabrera: Se fue al terminar esa temporada. Hizo casi toda su carrera en el ascenso jugando para Deportivo Italiano. En 1983 se fue a El Porvenir donde se retiró.

5- Héctor Bargas: Emigró de Núñez en 1976 descartado por Labruna y Aragón. Francia lo amparó años mas tarde actuando en los ignotos Louhans – Cuiseaux, Le Puy y Chatellerault.

10- Ruben Bruno: Su estadística personal dice que jugó en River 11 partidos convirtiendo dos goles (el otro a GELP en 1976). Le dieron el pase libre y fichó para Los Ándes donde jugó 10 partidos. Luego lo contrató Huachipato de Chile y mas tarde se lo vio en Central Norte de Salta e Independiente de Neuquén. Hoy es probable que al autor de uno de los goles mas importantes de la historia de River ni lo conozcas si te lo cruzas por la calle.

7- Leonardo Labonia: Solo ese partido en primera. No confundir con Antonio “Tano” Labonia, legendario enganche de Dálmine en el ascenso.

9- Ramón Orlando Gomez: Se puso la banda roja solo esa jornada. Sin chances ni oportunidades se fue a All Boys de Floresta donde jugó mas de veinte partidos. Continuó su carrera en Once Caldas de Manizales, Colombia.

11- Francisco Groppa: Titular solo por esa vez.

13- Sergio Gigli: Media hora de ese segundo tiempo en la primera de River. Al año siguiente lo transfirieron a Banfield.

15- Luis María Giménez: Nada mas que 15 minutos en Liniers con la de casaca riverplatense.
Nadie pensó que la sangre iba a llegar al río. Agremiados peleaba por la creación de un convenio colectivo de trabajo y decretó huelga el lunes 11. La tarde del jueves 14 fracasó la última reunión y lo impensado ocurrió. A jugar con los pibes. Reunido con los profesionales en la concentración, Labruna decidió esa misma tarde no ir a Liniers y mandar en su lugar a Federico Vairo. También ordenó sacar del plantel de la cuarta división a su hijo Omar, “para que no hablen pavadas”. Al mismo tiempo, los 20 juveniles citados para el compromiso, votaban por acatar la decisión de la dirigencia o por respetar la huelga de los futbolistas. Ganó 19 a 1 el sí. Solo Ramón Gómez optó por no jugar.

Hasta último momento, Argentinos dudó en incluir a un chico de ¡14! años que la rompía en la octava. No Lo hicieron y ya saben de quién se trata. EguíaRosello y Amorone fueron los suplentes que no ingresaron.

Luego del gol, el chico Bruno perdió el conocimiento unos segundos por la terrible emoción de entrar en la historia. 2 minutos antes del final, el juez Miguel Comesaña paró el partido por invasión. Miles de muchachos ya mayores de edad arrancaban el pasto del Amalfitani como en trance. Era la primera vez que veían a River campeón. Por primera vez en 18 años, ese 14 de agosto, todo el país volvía a dormir tranquilo.

Una anécdota pinta mejor que nadie lo que fue aquella jornada apoteótica. Dijo Orlando Ponce, zaguero de River ese cotejo: “En el vestuario nos felicitaron y nos llevaron en caravana hasta Núñez donde siguieron los festejos. La alegría era indescriptible pero sentíamos algo raro sobre nosotros. Después todos nos fuimos a casa en colectivo. Eran como las tres de la mañana cuando me tomé el 80 para ir a Liniers. En frente mío iba un hincha de River leyendo el diario que tenía mi foto en la tapa, y ni me reconoció”.

La huelga se levantó el viernes 15. El domingo el plantel de primera tuvo su merecido festejo en el Monumental ante Racing. La historia volvía a encontrar su curso normal. Y los chicos que jugaron ante Argentinos no estaban contemplados en ella.

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