medioNota de tapa

Franco Armani: ¡o juremos con gloria morir!

El arquero que conquistó América y se ganó la idolatría del fútbol colombiano repasa su infancia como hincha de River, cómo ve la actual Copa Libertadores y su anhelo por vestir la camiseta de la Selección Argentina. Siempre en busca de la gloria, con fe ciega. 

¿Por qué yo?”, se preguntaba recostado en la cama, mirando al techo blanco que le reflejaba las imágenes de todo el camino recorrido hasta ese momento. De esa infancia en la que su abuelo lo vestía como arquero y él se sentía un superhéroe. De ese tiempo en el que pasaban sus horas en la pensión de Estudiantes de La Plata, incluso cuando se fue a Ferro a préstamo, al no tener suficiente dinero para su propio hogar. De esas voladas en la B Metropolitana con los colores de Deportivo Merlo, con las que logró destacarse para que su equipo ascienda. Esas mismas atajadas que impresionaron en un amistoso contra Atlético Nacional y le valieron su pasaje de ida a tierras colombianas. Y ahí estaba, en su departamento, recostado sin ganas de levantarse. A más de 6 mil kilómetros de su querida Casilda, su ciudad natal. En escasos partidos pudo sumar minutos y la gota que rebalsó el vaso fue una rotura en los ligamentos de la rodilla. En el momento que decidió volver a Merlo, para sumar rodaje, le tocó entrar desde el banco de suplentes a reemplazar al arquero verdolaga por una lesión. Y por esas vueltas del destino tuvo una destacada actuación, pero terminó con su rodilla lesionada. “¿Por qué yo?”, volvía a pensar, tenía que arrancar de cero después de tanto sacrificio, tiempo y kilómetros.  Su brújula interior había perdido el sentido del camino a seguir y de las energías para hacerlo. Pero como toda gran historia, ese fue su momento cúlmine, el que lo marcó para ser quién es hoy. “Creo que ahí empezó todo. Si me hubiera ido a Merlo, no creo que mi vida deportiva hubiese sido mejor. Las cosas pasan por algo. Dios me puso esa lesión para decirme ‘no te vayas de Nacional, que vienen cosas muy buenas para vos‘”, reflexiona Franco Armani, seis años después de esa prueba que le puso la vida.

LA ATAJADA DE DIOS

Buscar a Dios fue el secreto más grande para hoy poder ser quien soy. Él fue quien me dio el alcance para conseguir los logros importantes que conseguí a lo largo de mi carrera”. Como explica Armani, fue en la religión en donde encontró esas energías que necesitaba cuando se recuperaba de su lesión. Ese acercamiento a Dios se dio por su esposa, Daniela Rendón, a quien conoció el primer año que arribó a Medellín. Ella recuerda cuáles fueron sus principales palabras para Franco, cuando la lesión le sacaba todos los ánimos. “No dejés que las cosas del mundo, el momento que estás viviendo ahora, te alejen de Dios”. Por eso le insistía a su esposo que la acompañara a la Iglesia, pero no había caso, él no quería, se quedaba en casa estancado en lo que le generaba no poder jugar. A pesar de todo, Daniela continuaba yendo a la Iglesia. “Empecé a ir y lloraba por mi esposo para que él siguiera su camino”. Hasta que llegó el momento en el que el arquero decidió salir de su lamento y dar el primer paso hacia un cambio. “Cuando decidió ir a la Iglesia, le dieron un partido muy importante, justo cuando se le terminaba el contrato”, resalta su fiel compañera. Ese día, Franco Armani volvió no sólo recuperado de su dolencia en la rodilla, sino de todo lo que compone a un hombre: su cabeza, su fe, sus convicciones. Logró ser figura en ese encuentro y que le ofrecieran renovar por tres años más de contrato. Desde ahí todo cambió y la historia ya es más conocida. El arquero símbolo del Atlético Nacional multicampeón en Colombia y hasta con una conquista de América. Pero para esclarecer cuánto le impactó acercarse a la religión, hay que escuchar en sus palabras, cómo explica célebre triple atajada que hizo en la Libertadores contra Rosario Central. “Fue Dios. Porque es una jugada muy difícil, en la que uno se puede dar por vencido en la primera pelota que tapa, pero no lo hice. Solamente Dios da esa agilidad, esos reflejos, esa velocidad, aunque uno lo entrene. Él estaba ahí conmigo”, confiesa, sin dudar.

HECHO CANCIÓN

Más allá de que Armani ya lleva más de diez partidos y tres meses en River, en los oídos del ídolo verdolaga aún resuena la canción con que lo despidieron. Esa fantástica despedida en el estadio Atanasio Girardot que recorrió y emocionó a todo el mundo. “Se llama Franco Armani es argentino, en ídolo verdolaga se ha convertido. Se quedará por siempre en nuestra historia, él no quiere la plata, quiere la gloria”, recita una parte del tema que compusieron “Los del Sur”, la barra de Atlético Nacional. Frases que intentan describir los pergaminos que dejó el arquero.

– ¿Cómo surgió la canción que te hicieron en Colombia?

– Surgió por haberme quedado en el club pese las ofertas que hubo, entras las cuales estaba River. En ese momento, valoré mucho el esfuerzo que había hecho Atlético Nacional por mí y también, quise quedarme porque estábamos en un momento muy lindo de poder conseguir la Copa Libertadores. Ese objetivo finalmente, se logró y salió un año muy bueno, después peleándola en la Sudamericana. Solo que no pudimos llegar a jugar la final por el trágico accidente que pasó con el equipo brasilero.

– “Él no quiera la plata, quiere la gloria”, ¿es la frase que más te representa del tema?

– Sí, la apuesta fue esa, era la verdad, no era tanto la plata sino poder conseguir un título internacional, la gloria. Estar a un paso de haber conseguido esa Copa Libertadores, era el sueño de uno. Entonces, en ese momento prioricé eso. Y obviamente, en River busco lo mismo, seguir consiguiendo títulos. Es un club que merece eso, tratar de cada año lograr algún título. Este año ya arrancamos con un buen pie ganándole a Boca, entonces esperamos seguir. Tenemos la Libertadores por delante que obviamente, es un reto y un desafío poder conseguirla.

– Ya has ganado la Libertadores, ¿qué tiene que tener un equipo para ganarla?

– Primero, convencimiento. El convencimiento, que tenemos todos, de que formamos un gran grupo de jugadores, que podemos conseguirla. Tener la mentalidad esa de cada uno. Después, es una copa muy complicada porque obviamente, hay grandes equipos, campeones de sus ligas en sus distintos países, entonces es una copa difícil. Hay que ir con tranquilidad, primero sumar la mayor cantidad de puntos en esta fase que nos clasifiquen a las instancias finales. Entonces, ir sumando poco a poco. Ir ganando. Y bueno, después tener como dije: la mentalidad ganadora para poder conseguirla.

– ¿Es sólo ese objetivo o podés ambicionar con tener una revancha en el Mundial de Clubes, por ejemplo?

– Primero, hay que tener ese objetivo, el de conseguir la Libertadores, porque sin esa copa uno no puede ir al Mundial de Clubes. Entonces, hay que enfocarse en tener ese objetivo de ganarla. Tener y soñar, soñar con tener una revancha del Mundial de Clubes, porque la verdad, ese es un torneo muy lindo, una experiencia hermosa. Por eso, tratar de vivirla y tratar de lograr en cada torneo que jugamos obtener ese trofeo.

UN ARQUERO TODOTERRENO

Los primeros partidos en El Más Grande demostraron que el oriundo de Casilda no tiene temor de salir del área grande. Estar siempre atento para cortar los ataques del rival, ya que el planteo de Gallardo es defender lo más lejos del arquero posible. Así lo demostró contra Boca, en la Supercopa Argentina, cuando salió a cortarle una pelota a Pavón que mandó al lateral con su pierna. También, sucedió dos veces en la Libertadores ante Independiente Santa Fe, primero, cuando corrió y cabeceó la pelota fuera del área y luego, cuando despejó un jugada peligro con la cabeza. Sumado a la agilidad, reflejos y buena ubicación que mostró hasta ahora en todos los partidos que defendió el arco más grande de todos. Sobre estas cualidades, no es casualidad los referentes que tiene Franco.

– ¿Ya estás adaptado al estilo de juego de River, con una defensa tan adelantada?

– Estoy acostumbrado porque venía de Nacional, de tener un estilo de juego parecido. Donde la defensa estaba cerca a mitad de cancha y obviamente, uno tiene que estar más adelantado por cualquier pelotazo que vaya a la espalda de los defensores, tratar de estar atento y cubrir eso. Es la idea que quiere Gallardo, la idea que quiere que uno haga en el arco. Entonces, adaptado, no tranquilo, uno nunca puede estar tranquilo porque cada partido tiene que seguir demostrando por qué está en el arco de River. Por eso, uno sigue trabajando, mejorando día a día para llegar a un nivel óptimo.

– ¿A qué arquero mirás para poder mejorar o corregir cosas?

– En la actualidad, más que nada uno mira y se enfoca en ver en qué puede modificar, corregir, ver alguna cosa de otro arquero. Me gusta mucho el alemán Manuel Neuer, que ataja en el Bayern Múnich. Pero como digo, uno mira mucho fútbol para mejorar.

– Tuviste en estos partidos que jugaste salidas con la cabeza y los pies como Neuer.

– Trato de mejorar día a día en ese sentido. Obviamente, no soy el mejor, como él. Pero trato de mejorar en todas las características del arquero: con los pies, los reflejos y los demás aspectos de un arquero. Pero más que nada es mejorar día a día, como dije antes, para tener un nivel óptimo cada partido que pase.

EL HINCHA DE LA INFANCIA

El gigante de Casilda se encargó de aclarar en una conferencia, cuando todavía no era jugador de Atlético Nacional, de qué club era hincha en su infancia. “Uno cuando era chico simpatizaba por River Plate. Ahora ya como profesional deja el hincha de lado y piensa en el equipo que está jugando”, argumentó. Ahora bien, llegar al club del que habló, ponerse por primera vez la camiseta, entrar al Monumental, vivir un partido con el estadio colmado y todo lo que implica el Mundo River, ¿pueden traer de vuelta esos sentimientos de la niñez? “Uno está orgulloso de estar acá, estoy contento de poder estar en esta institución. Anhelaba poder estar en River, tenía el sueño de algún día poder estar en este club. Hoy en día lo estoy cumpliendo, disfrutándolo y también, aprovechando la oportunidad. Quiero darle lo mejor a la institución”.

– ¿Qué recuerdos tenés de esa infancia como hincha de River? ¿Tu familia compartía ese sentimiento?

– Mi familia sí, mi mamá es de River, hay varios que son hincha del club. Y yo siempre de chiquito, a veces no tenía la posibilidad en ese entonces, por las distancias, de venir a ver un partido, pero los seguía siempre por televisión, siempre los miraba. Siempre me ha gustado desde chico River, siempre estuvo mi admiración por el club.

– ¿A quién admirabas o de quién tenías un póster en tu habitación?

– En ese entonces estaba Enzo Francescoli, el Burrito Ortega, el mismo Gallardo, que hoy lo tengo de técnico. El Mono Burgos también, al que admiraba mucho. Me acuerdo que tenía el póster del equipo completo de ese momento.

SUEÑOS DE SELECCIÓN 

A simple vista, parece que desde que Armani comenzó a crecer como arquero nunca paró con soñar e ir por objetivos cada vez más grandes. De ganar un campeonato local a conquistar la copa más importante de América, para luego ir en busca de título intercontinental. Y los anhelos siguen. Así lo demostró cuando comenzó los trámites para nacionalizarse como como un colombiano más. En esos tiempos, se hablaba de que Pekerman le seguía los pasos. Finalmente, esto nunca dio. Por eso volvió a su primer deseo en este plano: la Selección Argentina. Y qué mejor club para poder lograr esto que el mismo que defendían Ubaldo Fillol cuando salió campeón del mundo en 1978 y Nery Pumpido en 1986.

– ¿Ya es una obsesión para vos esto de jugar en una selección o sólo es siempre aspirar a más?

– La idea mía hoy en día es, ya que uno está acá en la Argentina jugando en un equipo grande como es River, aspirar a la Selección Argentina. En su momento tuve la idea de Colombia y no hubo muchas posibilidades en ese momento, entonces uno que está ahora en la Argentina, quizás con un poco más de posibilidades, tratar de aspirar a la Selección de acá. Como dije antes, seguir trabajando, seguir mejorando día a día, seguir manteniendo un nivel alto para poder tener la chance de ser llamado y que esté en la órbita del técnico.

– ¿Qué sentirías si tenés el mejor rendimiento en River, cumplís con todo a nivel objetivos y no sos convocado para ir a Rusia?

– Nada, seguir trabajando. Uno no se puede bajonear, no se puede decepcionar por eso, porque no es llamado. Creo que las posibilidades van a estar, no sé si para el Mundial de Rusia. Pero a lo mejor para más adelante, para un futuro, las posibilidades en la Selección pueden estar. Por eso, creo que si uno no es llamado ahora para el Mundial no hay que bajonearse, uno tiene que seguir trabajando, seguir con la mentalidad que más adelante pueda tener la oportunidad, repito seguir trabajando, seguir mejorando día a día, si no es ahora será más adelante.

– Siendo de la misma ciudad que Sampaoli, ¿lo conocés en persona?

– Sí, tuve la oportunidad en algunas vacaciones de poder cruzármelo en Casilda, porque en la ciudad nos conocemos todos. Él salió de la liga local, dirigió el equipo de la liga, por eso siempre tengo la posibilidad de cruzarlo. A veces por los tiempos no es fácil, pero sí lo saludo y tengo buena relación con él.

– ¿Te ha expresado algo aunque sea mínimo como para que te ilusiones?

– No, no tuve diálogo sobre eso con él. Creo que como todo jugador, en la mente siempre uno va a querer estar o ser llamado a una Selección. Es el sueño que cualquier jugador tiene o piensa en alguna vez estar. Entonces bueno, es la idea. Pero bueno, como digo siempre, seguir trabajando. Si uno hace las cosas bien en River, le va bien, las posibilidades son aún mayores.

– A los hinchas de Nacional les prometiste que vas a volver a retirar allá, en base a eso, ¿cómo proyectás tu carrera, está en tu cabeza jugar en Europa también?

– Me comprometí con la gente del Nacional y eso lo voy a cumplir porque fue mi palabra y las palabras hay que cumplirlas. La verdad en que en este momento no estoy pensando lo que va a ser después de acá. Estoy pensando solamente en River, en poder triunfar en la institución, en poder dejar una historia en el club, después el futuro se va viendo mientras pasen los años. Pero como dije, me comprometí con la gente hay que cumplir la palabra, entonces algún día, no sé cuándo, volveré a Atlético Nacional.

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