medioNota de tapa

“Dije que tenía que estar en la Selección y me trataron de loco”

Felipe De La Riva fue técnico de Armani en Deportivo Merlo en la temporada 2008/2009. El primero que confió en Franco como arquero titular. En ese campeonato, Armani fue protagonista, figura con sus atajadas, para conseguir el ascenso.

Faltaban quince días para que con Deportivo Merlo iniciemos el campeonato en la B Metropolitana y no teníamos arquero. Como es sabido, nuestro presupuesto era muy bajo. Entonces, empezamos a averiguar por arqueros del Nacional B que estuvieran sin atajar y llamamos a Ferro para pedirle prestado el segundo arquero. El preparador físico del club me dijo: “Mirá, el segundo arquero es bueno, pero si te tengo que recomendar uno, llevate al tercero”. Ese arquero era Franco Armani. Con esa referencia lo llamé y le comenté la propuesta, que era Primera B, pero iba a poder atajar, y así mostrarse. No me olvido más que él me respondió: “Si es para atajar, voy”; no lo dudó. Él venía de no atajar en Estudiantes de La Plata y de ser prestado a Ferro, donde sólo tuvo un partido. Entonces, vino al otro día a un amistoso, y ni bien se paró en el arco, no pasaron 30 segundos del partido, que todos dijimos: “Este es el arquero”. Después, como se sabe, firmó contrato y fue una de las figuras del ascenso.

Armani en su paso por Ferro.

La imagen que me quedó de él es la de un pibe muy humilde y trabajador. Me acuerdo en ese tiempo que los arqueros se tenían que tirar encima de las piedras, porque entrenaban en un lugar que no era bueno. Nunca se quejó, nunca dijo nada. Ya después de ascender, en el Nacional B, un día charlando sobre los arqueros de la Selección Argentina con el gerenciador y con Franco, yo le dije que para mí él tenía que ser el arquero de la Selección. En ese momento, se rieron de mí y me dijeron que estaba loco. Hoy, me da la sensación de que está cada vez más cerca de cumplir ese objetivo.

Franco fue la figura y revelación en el ascenso de Deportivo Merlo.

Después de ocho años, lo veo muy bien. Como arquero siempre fue un monstruo, pero ahora lo veo mejor en la lectura de juego: cuando meten pelotas atrás de la línea de cuatro está más atento y rápido para salir a cortar con los pies. Mejoró mucho en el saque de arco y el juego con los pies. A lo que ya atajaba, le agregó todo eso, que es importante.

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